PRIMER DÍA DE TRABAJO
Iniciamos el día con la oración
por la mañana, organizada por la delegación de Argentina.
Una misa presidida por el P. Luis Ramón Rendón y
amenizada por los cantos del coro de las Laicas de la Alianza
argentinas, además de contar con mensajes de reflexión
y moniciones, se nos invitó a meditar sobre el cuento de
los dos cántaros. Descubrimos que las cosas que vivimos
tienen un sentido, sólo ahy que saber descubrirlo. Esto
nos animó mucho para comenzar nuestro trabajo.
Después del desayuno, comenzamos el trabajo
de reflexión y diálogo sobre la definición
que hizo el Capítulo General 2011 de los Religiosos Agustinos
de la Asunción sobre las tres orientaciones apostólicas:
Hombres de fe, de comunión y solidarios con los pobres.
Para trabajar este primer día se envió previamente
un cuestionario
para profundizar en estas temáticas. Cada
grupo de la Alianza presente nos mandó por correo electrónico
las respuestas a dicho cuestionario que fueron vaciadas en un
solo documento
del cual partimos para trabajar.
El día estuvo dividido en cuatro partes:
La primera parte fue el trabajo de profundización sobre
la primera orientación apostólica: ¿Cómo
ser hombres y mujeres de fe en nuestra realidad iberoamericana?
Para ello se pidió que un miembro de cada grupo pasara
a exponer la reflexión previa reflejada en las respuestas
al cuestionario, sin leer las respuestas, pues todos teníamos
el material impreso.
Después de cada intervensión se
invitó al auditorio a reaccionar ante lo expuesto desde
tres preguntas concretas:
1. ¿Con qué me identifico?
2. ¿Qué me cuestiona o confronta?
3. ¿Qué le puedo sugerir al grupo?
La reflexión fue profunda y encontramos
muchas cosas en común, comenzamos a descubrir que aunque
vivimos en distintos países, hay un espíritu que
compartimos y que nos mueve a ver las cosas de manera similar,
tratando de transformar la realidad que vivimos en cada uno de
nuestros grupos.
Después de un breve descanso pasamos a
la segunda parte de nuestro trabajo, reflexionamos sobre la segunda
orientación apostólica: ¿Cómo ser
hombres y mujeres de comunión en nuestra realidad iberoamericana?
Para ello tuvimos media hora para leer lo que cada grupo contestó,
después del tiempo de lectura nos reunimos en plenario
para resonder a las mismas tres preguntas de la primera parte:
¿Con qué me identifico? ¿Qué me cuestiona
o confronta? ¿Qué puedo sugerir?
Al ir avanzando en las distintas respuestas de
los grupos descubrimos nuevamente nuestras semejanzas y diferencias,
nuestros aciertos y desaciertos, nuestras esperanzas, anhelos
y sueños, las problemáticas que hemos vivido, etcétera.
Pudimos estrechar nuestros lazos y comenzar a sentirnos parte
de una misma familia pues a pesar de ser tan diferentes hay alguien
que nos reúne y es más fuerte que lo que nos separa.
Terminado el trabajo nos fuimos a comer, la Sra.
Elvira Ángel, la encargada de la cocina, nos preparó
un delicioso guiso de pollo, con arroz, verdura y frijoles (porotos,
fríjoles o abichuelas).
Una vez recargadas nuestras baterías y
después de un merecido descanso, pasamos a la tercera parte
de la reflexión de este día: ¿Cómo
ser hombre y mujeres solidarios con los pobres? Para iniciar el
compartir se nos invitó a expresar de manera gráfica
en unos papelógrafos colocados en la pared del salón,
cómo nuestras comunidades viven esta solidaridad con los
pobres. La dinámica a seguir es la de los "muros",
pues en cada papelógrafo se expresará el trabajo
que cada grupo de la Alianza realiza y después todos podremos
reaccionar a lo expresado, desde la respuesta a las mismas preguntas
de las sesiones anteriores: ¿Con qué me identifico?
¿Qué me confronta o conmueve? ¿Qué
le sugiero al grupo?
Primero nos reunimos por grupo de la Alianza:
Argentina Belgrano, Argentina Lourdes, Chile Valparaíso,
España Leganés, Colombia, México Laicas Emperatriz,
México Provoca y Estados Unidos de Norteamérica.
Para decidir cómo expresar nuestro trabajo en solidaridad
con los pobres. Después lo pusimos por escrito o en dibujo
y lo pegamos en nuestros "muros". Así cada grupo
expresó en los distintos papelógrafos lo que hace.
Después de este primer momento de reflexión
y trabajo, cambiamos la dinámica, pues hicimos un ejercicio
de relajación para vivir de manera más profunda
la siguiente parte del ejercicio.
Una vez silenciados y relajados se nos invitó
a salir del salón para recorrer a lo largo y ancho del
patio (claustro) un Viacrucis actualizado, donde se podían
observar imágenes con el rostro sufriente de Cristo en
los más pobres de nuestro mundo. Para que sensibilizados
por esta realidad de nuestro tiempo pasáramos a leer lo
que cada grupo había escrito en sus muros o papelógrafos.
Se nos invitó a reaccionar a lo que cada grupo expreso,
como lo hacemos en el facebook, escribiendo lo que consideráramos
oportuno en el muro de cada grupo.
La retroalimentación fue muy profunda,
pues al ver estas imágenes de dolor en las que encontramos
al mismo Jesucristo en medio de nosotros, se nos movió
el corazón de tal manera que queremos generar nuevos compromisos
por parte de nuestros grupos en el trabajo de atención
especial a los más pobres de nuestros países.
Al contemplar los muros descubrimos que algunos
ya lo hacen y muy bien, así que los animamos a continuar
con esos esfuerzos. A otros les sugerimos hacer un compromiso
más específico en favor de ellos. Y algunos otros
nos dieron muy buenas ideas para ver qué podemos aplicar
en nuestros países. Fue un momento muy profundo de compartir
experiencias y enriquecernos mutuamente. Al terminar de reaccionar,
cada grupo pasó a leer su propio muro para ver cómo
se enriquecía de lo escrito en él.
Nuevamente un momento de descanso con café
y galletas incluídas, así nos preparábamos
para la cuarta parte de la reflexión del día que
vendría a cerrar lo que habíamos estado haciendo.
Se nos invitó a ir a la capilla para transitar
un camino de reflexión profunda en silencio, cada quién
a su ritmo y en el orden que quisiéramos, la cosa es que
pasáramos por las siete estaciones. Cada una de ellas con
un símbolo y con instrucciones precisas para hacer los
ejercicios sugeridos en ella. Se trató de un Itinerario
Espiritual que nos llevó a meditar y orar con los contenidos
que habíamos estado dialogando a lo largo del día.
Fue el cierre del primer día de reflexiones. Al terminar
cada uno tenía tiempo libre para digerir lo experimentado,
luego la oración de la noche y la cena.
Al terminar los alimentos por la noche, los hermanos
colombianos nos ofrecieron un rico licor de café, algunas
galletitas y claro la música de su país, algunos
bailaron y otros aplaudieron. Fue una convivencia muy alegre que
cerró con broche de oro nuestro día. |