Como te has podido dar cuenta, la comunidad
asuncionista trabaja por la extención del Reino en tierras
mexicanas desde hace más de 60 años.
Somos pocos, pero sabemos que Dios está
con nosotros y hará lo posible por llamar a jóvenes
inquietos por compartir su existencia en comunidad apostólica
al servicio de la Iglesia.
Por eso queremos invitarte a que te
arriesgues con nosotros a vivir el proyecto de la Asunción.
Necesitamos de ti para hacer realidad
el proyecto de la Asunción en nuestro suelo.
Ya estamos trabajando dedicando nuestros
esfuerzos a la tarea de la evangelización en México
desde distintas áreas: pastoral juvenil, misiones, dirección
espiritual, enseñanza, formación humana, acompañamiento
psicológico, formación laical, trabajo parroquial
ordinario, pastoral familiar, pastoral indígena, pastoral
social, etc.
Estamos abiertos a las necesidades de
la Iglesia en México, así que adaptaremos nuestro
apostolado dependiendo de las circunstancias a las que nos enfrentemos.
El espíritu de nuestro fundador
nos invita a hacernos presentes ahí donde Dios está
amenazado en el hombre y el hombre amenazado como imagen de
Dios, por eso escogemos trabajar en los lugares donde la presencia
de Dios se ve cuestionada por la realidad social y amenazada
por las injusticias humanas.
Queremos que te unas a nuestra familia
trabajando por la venida de un mundo más justo y fraterno,
viviendo en comunidad apostólica y anunciando a Jesucristo
a través de la promoción de todo hombre y mujer
en la justicia, la unidad, la caridad.
Nuestras comunidades quieren compartir
las alegrías y las esperanzas, las tristezas y las angustias
de los hombres y mujeres de nuestro tiempo, en especial de los
más pobres y de todos los que tienen hambre y sed de
justicia.
Por eso nuestro apostolado está
inserto en comunidades donde compartimos la lucha diaria de
hombres y mujeres que quieren encontrar el sentido de su existencia
al servicio de Dios en un mundo como el nuestro.
Nuestra divisa: "Venga tu Reino"
nos impulsa a trabajar por el advenimiento del Reino de Cristo
en nosotros y en el mundo.
Queremos que trabajes con nosotros en
esta misión que Dios le ha confiado a nuestra familia
religiosa.
Como el Padre lo envió, así
Cristo nos envía, con la promesa de su Espíritu,
a servir a nuestros hermanos mediante la proclamación
del Evangelio.
Con la presencia de Dios en nuestra
vida, nada es imposible, es difícil hacerlo, pero vale
la pena el esfuerzo por conseguirlo.